Zur Schweizer Revue Startseite

Leído

Inmersión en la historia del Palacio federal.

La guía «El Palacio federal de Berna» nos invita a una visita histórica y arquitectónica del símbolo de la política helvética. Todas las etapas de su construcción con las razones y la forma de sus diversas ampliaciones. El Palacio federal está constituido por un conjunto de tres edificios: el ala oeste, antiguamente Hotel del Gobierno federal, construida entre 1852 y 1857, el ala este, construida entre 1888 y 1892, y, en el centro, el Palacio del Parlamento, edificado entre 1894 y 1902. En 1848, cuando se reunieron por primera vez ambas cámaras, Berna fue elegida nueva capital federal. El Consejo federal y el Parlamento se reúnen provisionalmente en diversos lugares clave de Berna. Desde 1852, el arquitecto bernés Jakob Friedrich Studer (1817–1879) se consagró a la construcción del Hotel del Gobierno, de estilo neorrenacentista. Como la administración federal iba adquiriendo proporciones mucho mayores de lo previsto, desde 1874 hubo que empezar a pensar en ampliarlo. La construcción del ala este se inició en 1888 bajo la égide del arquitecto de San Gall Hans Wilhelm Auer (1847–1906). El mismo maestro de obras dirigió la construcción del Palacio del Parlamento, adornado con una cúpula y edificado únicamente con materiales de origen suizo. Ilustrada con numerosas fotos contemporáneas o de época y muchos planos, la guía hace asimismo una detallada descripción de la decoración interior y las salas principales del Palacio, que presentan una cautivadora diversidad.

«El Palacio federal de Berna», en francés, Monica Bilfinger, Guía de monumentos suizos, Sociedad de Historia del Arte en Suiza, Confederación Helvética, Berna, 2009.

Suiza mirada con lupa

En su libro «Al paraíso con retraso», en francés, el humanista Paul Grossrieder y la politóloga Brigitte Perrin sondean Suiza y sus valores en un dilatado diálogo que conecta los puntos de vista de dos generaciones. Uno de los personajes, nacido en 1944, monje dominico y más tarde diplomático en el Vaticano, trabaja para la Cruz Roja desde los 39 años y dirigió el CICR de 1998 a 2002. Su interlocutor, nacido en 1974, trabaja como periodista en la TSR. Por ahí pasa todo el relieve socioeconómico y político de Suiza. Así, uno deambula entre el humanitarismo, la solidaridad, el individualismo, la pobreza, la juventud, la neutralidad, la identidad nacional, las diferencias de riqueza, el mayo del 68 y el desmantelamiento de los logros sociales. Más aún: la tradición del compromiso, el derecho de asilo, la crítica de la UDC, el Consejo federal, el secreto bancario, el sistema fiscal, la discreción, la apertura, la diplomacia, etc. El debate siempre está anclado en lo vivido y en la trayectoria profesional de los dos protagonistas. Después se internacionaliza más, se convierte en un debate mundial: la ecología, el calentamiento global, el hombre y la naturaleza. Tampoco se deja de poner en correlación los casos de la Swissair y la UBS. De postre nos sirven fe, filosofía y sabiduría. No obstante, llega la hora y la lentitud suiza es desmenuzada. En cuanto a la puntualidad, el abuelo de Paul Grossrieder le repetía cuando se retrasaba: « ¡Date prisa, si no llegarás tarde al paraíso»!

Pueden verse algunas charlas del libro (en vídeo) en la página: www.enretardauparadis.com – «En retard au paradis. Dialogues autour du génie helvétique» (Al paraíso con retraso. Diálogos en torno al genio helvético), en francés, por Paul Grossrieder y Brigitte Perrin, editorial Xenia, Vevey, 2009.

Print Print